Aun en momentos de extrema intimidad –quizá más agudamente en esos momentos– el amante es incapaz de abrazar los pensamientos de la persona amada. «¿En qué estás pensando, en qué estoy pensando yo cuando hacemos el amor?» Esta exclusión hace plausiblemente trivial la tan cacareada fusión del orgasmo y su retórica de unísono. Como Goethe gustaba de señalar, innumerables hombres y mujeres han estrechado en los brazos del pensamiento a amantes recordados, anhelados y fantaseados, que no eran aquellos con quienes estaban haciendo el amor. Esta interposición cognitiva, esta reserva mental, involuntaria o deliberada, desdibujada o gráfica, puede sonar como un eco ridículo por debajo de los gritos y susurros de éxtasis. Nunca conoceremos la profunda desatención, ausencia, repulsión o imaginería alternativa que deconstruyen el texto manifiesto de lo erótico. Los seres humanos más cercanos y sinceros siguen siendo unos extraños, más o menos parciales, más o menos desconocidos los unos por los otros. El acto del amor es también el de un actor. La ambigüedad es inherente a la palabra.
10 comentarios:
¿Y esto no es una grata noticia para todos los solitarios? Poder imaginar que, en este preciso instante, estamos siendo soñados, deseados, pensados, anhelados (¿amados?) por ese ser ausente que un día desapareció y que acaso nos hizo encontrarnos forzosamente con nosotros mismos. Enhorabuena por el blog. Saludos.
Pues mira... y sí. Interesante visión, Mercurio. En todo caso se trataría de un placer que se expresa pasivamente, nada podemos hacer sólo nos sabríamos narcisistamente soñados, deseados, pensados, anhelados, pero al final sin lograr con ese ser la comunión, la retórica de unísono. Otra razón más para la tristeza del pensamiento amoroso. ¿No crees?
Creo que en el sueño no existen el tiempo ni el espacio; creo que si alguna vez hemos sido amados podemos recrear cuantas veces queramos ese instante eterno por no ser medible en el tiempo.. En fin creo y me entristece la incomunicación pero acaso por su existencia vibramos cuando sin ni siquiera palabras acogemos al otro o nos sabemos acogidos... De todas formas voy a buscar en mi blog algo al respecto. Hasta ahora Danner...
Danner, este es el poema al que me refiero, lo llamé NOS-OTROS:
"En la palabra nos-otros
vive el otro.
Sí: vive el otro.
Y ni siquiera en una habitación doble
los amantes pueden aislarse
de su recíproca ajenidad.
Desolador"
"Volviendo a Schelling y a la aseveración de que una necesaria tristeza, un velo de melancolía, van unidos al proceso mismo del pensamiento, a la percepción cognitiva: ¿podemos intentar aclarar algunas de las razones para ello? ¿Tenemos derecho a preguntar por qué no ha de ser alegría el pensamiento humano?" y Volviendo a Danner «Los seres humanos más cercanos y sinceros siguen siendo unos extraños, más o menos parciales, más o menos desconocidos los unos por los otros. El acto del amor es también el de un actor. La ambigüedad es inherente a la palabra.» ¿Es posible preguntar por la otra parte de esa interposición cognitiva? ¿Cuál sería el contrario de ese eco ridículo en la otra mitad de esos innumerables hombres y mujeres? ¿Qué pasa cuando el pensamiento es ausencia? ¿Qué pasa cuando es sólo la pulsación de los miembros y el recorrer de fluidos los sonidos que elevan conectan e implantan la posibilidad de que la retorica del unísono, después de todo, no sea tan retórica? ¿Qué pasa cuando renuncias a conocer al desconocido y optas por reconocerte en el otro como un espejo?
Un beso GRANDE!!!
Shio
Thank you for foolow my blog. I hope you like and join!
i'll come back here more times, just sorry by my english. It's terible!
A veces nos complicamos la vida volviéndonos infelices.
Puestos a pensar, en lo que amor se refiere, mejor sentir. Es triste el pensamiento amoroso, pues en él embarcamos nuestro pensamiento, que no es el del otro, nuestros miedos y nuestros anhelos...
¿Por qué no dejarse sentir desde lo más profundo de nuestro ser?
Seguramente "ese ser la comunión, la retórica de unísono" esté mucho más vivida.
No obstante, el amor no se piensa se siente. El problema es si ese amor es para ese otro en el que se piensa.
Me he tardado en responder y me disculpo. Mercurio, gracias por el poema, me hizo pensar en el "je est un autre" de Rimbaud.
Shio hace una pregunta interesante: ¿Por qué no ha de ser alegría el pensamiento? Justamente Schelling en "Sobre la esencia de la libertad humana" señala que esa "tristeza" sómo sirve a la perdurable alegría de la superación, extendiéndose a lo largo de nuestras vidas, sin desaparecer jamás. Toda personalidad, sostiene Schelling, tiene un fundamento oscuro, que debe ser también el fundamento del conocimiento. Las preguntas que Shio hace al final de su comentario son atinadísimas. Carezco de respuestas, me quedo rumiando las preguntas, me acuesto con ellas en medio de una tristeza infinita. ¿Alguien tiene alguna respuesta? Podríamos intentarlo. La otredad, en cualquier caso, ese fantasma tan querido...
Supongo que elegimos la tristeza del pensamiento porque es el común denominador de la vida, porque quizá preferimos el salto en el vacío que el ímpetu de salvación (Onetti) o porque en la aceptación de ella logramos encontrar el antídoto contra ella misma. Elegimos salvarnos quemándonos. Especulo solamente.
Acerca de la retórica de unísono (¡qué bella imagen!):
Su grandeza radica en la comunión de las almas (aunque esto suene muy a ruso decimonónico), en un placer producido acaso únicamente cuando dos cuerpos logran sustraerse a su individualidad y participan del otro, comulgan con el otro en paralelo. ¿Es posible renunciar a conocer al otro y hacer que ese concepto de reflejo consiga la comunión sólo a base del tacto, los fluidos y los sonidos?
Úrsula sostiene que es mejor sentir, en cuanto al amor se refiere. Pregunto: ¿Es posible amar sin pensar, sustrayéndose a las experiencias vividas, que actúan como un disparador -topos uranos platónico- en las relaciones entre personas que se aman? ¿No será quizá que ese "sentir" actúa más bien como un "bloqueo" del pensamiento mismo, que sabedor de la tristeza que la idea de amor apareja siempre, elige "no pensar" y abandonarse a los estímulos sensoriales? Porque puestos a ver, sería muy triste que el pensamiento nos jugara esa clase de charadas.
Como siempre, en esto del amor nada está dicho. Después de tantos siglos, poco hemos avanzado al filosofar sobre el tema. Quisiera decir también que no se me tome como un aguafiestas. Leerles está siendo tan enriquecedor como el texto de Steiner que da pie a este intercambio.
Leí todos vuestros comentarios y a colación de vuestras reflexiones, os quería dejar aquí una palabra árabe que mantiene esa ambigüedad, esa polisemia, imprescindible para que la Poesía sea posible; para que el lenguaje sea algo más que un instrumento de comunicación de hechos desnudos, sin alma.. La palabra es "qalb" Y me lleva a recordar al humano anhelo de poder sentir-pensar a la par; sin las dramáticas oposiciones a las que somos tan dados en Occidente. Un abrazo y gracias por la comparación, Danner.
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