viernes, 31 de diciembre de 2010

Hoja de ruta


De los Diarios de Alejandra Pizarnik, leídos poco antes de partir, A seleccionó la entrada del 28 de mayo. Después una sucesión cifrada de fragmentos, hoja de ruta que permite recorrer a Alejandra para reconocerse en ella, en A, en el espejo.

28 de mayo
(…) avanzan con sus triciclos entre los tachos de basura. Luego pensé en mi cuerpo, pensé en mis piernas, en mis brazos, en mi penosa manera de respirar, en mi dolor fantasma debajo de cada hueso, muy en lo hondo, muy en lo oculto. (208)

11 de diciembre
Aprender a tocar los objetos, acariciarlos como quien conoce largamente sus misterios. (211)

28 de febrero
Bajó las escaleras admirándose: ¿Quién más en este mundo bajó las escaleras después de que la puerta se cerró?
A veces los rostros ajenos son puertas. Una puerta entreabierta es una sonrisa fatigada que te expresa que te tiene cierta simpatía pero que preferiría que te fueras. (216)

24 de abril
            Mirar un rostro tal como es. Imposible, si una de mis miradas se ausenta en el mismo instante en que miro con excesiva intensidad. Dicho sea de otro modo: como si mis ojos fuesen enemigos decididos a interferirse: el ojo ausente deforma y transforma lo que va recogiendo el fiel testigo, el ojo presente. El huidizo no solicita de la realidad más que un punto negro, un punto de partida desde donde proyectarse hacia no sé qué lejanía indecible en donde remendar con lo apenas entrevisto al perpetuo agujero de ausencia. El otro ojo, por lo contrario, mira de una manera abrumadoramente justa. Mas en vano solicita mi asistencia, pues mi favorito sigue siendo el ojo que invita a irse lejos de mi mirada, lejos de lo mirado. (217)

31 de mayo
Yo no digo que vengas, que estés ya aquí, que has venido. Pero me niego a negar la espera de tu venida. Déjame esperarte. He nacido para esto. Déjame delirarme sin ti, asistir a la deformación de mis huesos que sólo aman una sombra. He caído en la trampa de esta espera y sin duda soy feliz. (221)

24 de julio
            Nada peor que buscar sobre qué escribir. Mejor escribir sobre lo que puedo, es decir sobre mí, para un día llegar a escribir sobre lo que quiero. (232)

25 de julio
(…) Entonces, dormir brutalmente hasta que el reloj te anuncie las ocho, hora de putear contra la vigilia, y beberás café y fumarás tosiendo y te hundirás en las pequeñas calles sucias «que conocieron Dante y Strindberg y Rilke», y tu sed de ruinas te hará contemplar ávida cada signo de desecho y de muerte. Y pensarás: Mientras haya enfermedades y muerte habrá un lugar para mí. (Y habrá la misma sed, la que no se refiere al agua ni a la lluvia, la que sólo se sacia en la contemplación de un vaso vacío.) (235)

28 de julio
[…] Nadie verá que tú vienes a mí. Ni siquiera yo, pues yo ya estoy muy lejos, yo ya estoy en otro mundo, amándote con una furia que no imaginas. Ven a mí si quieres salvarte de mi locura y de mi rabia, ten piedad de ti y ven a mí. Nadie lo sabrá, ni siquiera yo, pues yo estoy vagando por las calles de otra ciudad, vestida de mendiga vieja, acoplando tus nombres a canciones obscuras que son como puñales para fijar mi delirio. Mi sangre, mi sexo, mi sagrada manía de creerme yo, mi porvenir inmutable, mi pasado que viene, mi atrio donde muero cada noche. […] (240)
[…] Si todo esto fuera verdad, qué hago que no me lloro en mi funeral. Vencida, resistida, derrotada, ultimada a garrotazos, a tiros, a puñaladas […] (241)

30 de julio, lunes
[…] Hoy estoy muy débil, como si hubiera dormido bajo la lluvia y, como si yo fuese una niña de terciopelo y encajes, veo un bosque de ternura poblado de manos de seda y gritos acariciantes y vientos como nodrizas infinitamente generosas y versos para niños tristes y consejos para hacer que la delicia del arco iris dure toda la noche. […] (246)

31 de julio, martes
[…] Que te has ido de ti es un decir, una forma verbal hallable en todas las literaturas. Que no quieres amar. Ah, que no quieres amar ni pensar en el imposible de siempre. Que yo sea mi propio imposible, sí, desde luego, pero que me la hagan de tal manera que yo sólo sea un receptáculo de lugares comunes sobre el amor y la ausencia y el abandono. Me ruego no despertar al amor hasta que yo muera. […] (250)

27 de septiembre
[…] Debiera trabajar en una sola prosa larga: cuento o novela o poema en prosa. Un libro como una casa donde entrar a calentarme, a protegerme. […]

9 de noviembre, viernes
Tú no deseas nada, si bien esto no es verdad. Desearías morir. No mueres porque el sexo te importa todavía: sufrir voluptuosamente, sufrir con un lujo inigualado, ser golpeada, fustigada, ah, tu pequeño cuerpo se anima, palpa, reconoce. Orgasmo maravilloso después de un diluvio de humillaciones e injurias.

Lunes 3 de diciembre
Encuentros entre lo que sucede y lo que se sueña. Si hablo en género neutro es porque no sé. Acarreo sustancias caóticas, venidas de todas mis memorias y de todos mis olvidos. Me gustaría escribir como cuando hablo en sueños: silenciosamente. Algo me defrauda del olvido. Apenas veo un blanco ausente me escupen sangre para que recuerde a mi cuerpo. Si hubiera culpables, si solamente hubiera a quién culpar. (294)

25, viernes
[…] El cine no es una distracción para mí. Es un encuentro, a veces atroz, con mis deseos más profundos. […] (316)

Jueves 27
Como si hubieran barrido en mí. Alejaron el polvo, no hay huellas de testigos ni de testimonios. Sólo los huesos, una presión sospechosa en los huesos, algún leve balbuceo en el lugar de la desconfianza. Hastío en donde no hay huesos, soplo de un viento débil. Ira, imposibilidad. Hablar da risa. Escribir. Debilidad de siglos, devorada por algo, comida por alguien. La nuca, extraños ruidos en la nuca y en las mandíbulas. Angustia con algo oxidado, atmósfera de vieja ferretería, de estación de tren abandonada. (362)

2 comentarios:

"Ardiendo en el deseo" dijo...

Visita nuestro blog!!!!

http://ardiendoeneldeseo.blogspot.com/

VocalesVerticales dijo...

Alejandra es una religión, oscura y perturbada demasiado poeta para seguir con vida.
Gran Blog!

Kusjes!
C.